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Cómo ser un mejor Líder, Liderazgo de influencia, Liderazgo de altura
Cómo ser un mejor Líder, Liderazgo de influencia, Liderazgo de altura
En estos tiempo Dios levantó un liderazgo que marca la diferencia y trae bendiciones al Pueblo de Dios. Un ejemplo de liderazgo de influencia, fue Nehemías. Un hombre de gobierno, un hombre que puede transmitirte sabiduría para gobernar. Un líder efectivo, lo que se propuso, lo logró con la ayuda de Dios. Vivió entre los año 605 a.C. y el 586 a.C.
Un Líder Influyente
Para
Haggai, J. E. (2011), el liderazgo influyente es aquel que toma decisiones
grandes y pequeñas, que inspira y da dirección a otros. Por su parte para Warren Rick (2005),
liderazgo es carácter con influencia. Un
líder es una persona que evita que cada uno haga lo que le parece mejor;
influye en otros siendo ejemplo. El apóstol Pablo le afirma a Timoteo, que un
líder es: “… un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma
en que vives, en… amor,… fe y…pureza.” 1ra. Ti. 4:12 (NTV). Para ser un líder, nuestras vidas debe ser
digna de admirar e imitar.
Para
Jesús un líder es un pastor de ovejas que sus ovejas le oyen y le sigue; porque
sigue al Pastor de Pastores; también el líder es conocido por sus
seguidores. Así como Jesús se describió
a sí mismo, todo aquel que afirma ser un líder debe ser una persona que conoce
a sus seguidores, y ellas tienen un conocimiento del líder, saben quién
es. Jesús establece que un líder es
alguien que es seguido por otros (Jua. 10:27).
¿Tienes seguidores?
Según Warren (ob. C) todo líder debe preguntarse ¿alguien me está siguiendo? En este punto este autor suscribe y es influenciado por John Maxwell (1998). Si usted no tiene influencia sobre otros, nunca podrá dirigir a otros. Es erróneo pensar que liderazgo es tener un título, un cargo, un rango. Maxwell (ob. C) afirma que el verdadero liderazgo no puede decretarse, ni otorgarse, debe ser ganado.
Hay cinco mitos sobre el liderazgo:
1) Es un Gerente: El líder se enfoca en su
influencia para que la gente le siga, el gerente se enfoca en los sistemas y los
procesos de mantenimiento.
2) Es un empresario: Se presupone que todo
vendedor es un líder, lo cual no es cierto.
La gente puede comprar el producto de un empresario y no estar siguiéndolo
a él. Pudiera ser que a corto plazo
tenga alguna influencia, pero no necesariamente a largo plazo.
3) Es aquel que tiene el conocimiento: Es cierto
que el conocimiento es poder para resolver cosas, pero no necesariamente quien
tiene el conocimiento posee la habilidad de dirigir e influir en otros.
4) Es un precursor: Ser el primero no es lo
mismo que ser el líder. Para ser un
líder, una persona debe tener también gente que intencionalmente viene detrás
de ella, sigue su dirección y actúa sobre la base de su visión.
5)
No es posición: Es el líder quien hace a la posición y no lo contrario. Un verdadero líder lo es independientemente
de su posición. En las iglesias, como
organización voluntaria que es, no funciona ni los incentivos económicos, ni la
capacidad de mando o rango para castigar a los que se oponen.
Liderazgo es influencia
El
liderazgo en la iglesia, depende de la influencia que esa persona tiene sobre
otros para hacer que las cosas se hagan y se logren los objetivos. Maxwel anima a todos a que el liderazgo de
influencia se construye, como fue el caso de Lincoln quien empezó en una
posición de rango (capitán) y culminó en la categoría que dominaba (raso). Sin embargo, con mucho esfuerzo y trabajo
aprendió a ser un líder influyente, hasta convertirse en el presidente de una
nación.
¿Nacemos líderes o nos hacemos líderes?
La
tesis central de Ted Engstrom, en su libro “Un líder no nace, se hace” (1980),
fue que el liderazgo dinámico y eficaz es la clave para el crecimiento y el
éxito de cualquier organización, incluyendo la iglesia cristiana. Para él un líder es uno que dirige a los
demás, los conduce a lograr sus metas; los mejores resultados posibles. Exactamente igual, como en años posteriores
Maxwell lo afirmó. Engstrom negó que
existiera un rasgo de liderato, que pudiera ser medido por test alguno. Un líder es aquel que desarrolla la capacidad
de hacer que las cosas que deben lograrse se realicen; los demás se sientan
cómodos, animados y estumulados a desarrollar su pleno potencial, guiados por
esta persona.
Ahora bien en Romanos 12, cuando el apóstol Pablo describe dones espirituales, menciona el don de “presidir”, que no es otro que liderizar a un grupo, ser el timonel del barco, quien marca el curso de acción y lleva en esa dirección a la embarcación. Entonces, estamos hablando de una “potencialidad”, una aptitud sobrenatural que debe ser desarrollada por medio del entrenamiento, la práctica reforzada de los logros, del buen desempeño. “…Si Dios te ha dado la capacidad de liderare, toma la responsabilidad en serio…” (Ro. 12:8b; NTV).
Como Puedes mejora en tu liderazgo
Engstrom
enseña cómo un líder puede mejorar en su desempeño y lograr las metas del grupo
(ó equipo):
1)
Debe determinar claramente sus objetivos o metas, qué quiere lograr, cuándo lo
quiere lograr, y ponerlo por escrito para todos.
2)
Planificar las actividades necesarias.
Cada actividad debe contribuir al logro de alguna meta o está demás.
3)
Organizar y establecer las prioridades de acuerdo a su importancia y urgencia. Preguntarse a cada paso que da ¿Cuál es su
propósito? ¿Por qué es necesaria? ¿Dónde debe llevarse a efecto? ¿Cuándo debe realizarse? ¿Quién debe
realizarlo? ¿Cómo debe hacerse?
4) Escribir un calendario o programa indicando
límites de tiempo para cada actividad programada. El mismo debe ser una guía capaz de ayudarte
a controlar el tiempo disponible para lograr las cosas.
5)
Deben ser establecidos mecanismos de control de la gestión o “puntos de
control”. Debe ser establecido cuándo,
dónde y añadiríamos quién hará dicha evaluación y quién tendrá la autoridad
para realizar los ajustes necesarios. Esto
es lo que recientemente se ha denominado como “indicadores y control de la
gestión”. Los procesos deben ser
monitoreados, deben establecerse evaluaciones continuas, así como la
autoevaluación y la evaluación. Pero no
pueden ser realizadas en base a las emociones y sentimientos de las personas,
sino en base a criterios o “baremos” que les permitan hacer las modificaciones
oportunamente.
6)
Las responsabilidades debe ser clarificado, quién será la autoridad y cuál es
su límite o alcance de mando.
7)
Mantener líneas de comunicación o canales de información a todos los niveles
incluyendo a los subordinados de manera bidireccional.
8)
Desarrollar la cooperación y evitar la competencia interna, a través de indicar
claramente cuáles son los resultados esperados y los niveles de desempeño que
se espera de cada uno de los integrantes del equipo de trabajo.
9)
Resolver los problemas rápido y con la precisión que eleve la moral y la
participación de los integrantes en la solución de los mismos. Clarifica cuál es, analizar cuáles son sus
posibles causas, y condicionantes, desarrolla la soluciones eligiendo la mejor
opción y determina un plan de acción de la emergencia y ejecútalo.
10) Por último, da crédito a lo que se debe dar, estimula y tenlo como política el reconocimiento de los logros o créditos de los involucrado, que han contribuido al logro de las metas u objetivos.
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SER LÍDER : UN BUEN DESEO
¿Cuáles
son tus aspiraciones? ¿Has anhelado llegar a ser un líder? En la comunidad, en
la iglesia, en la empresa, en la ciudad, en el país. Hay necesidades que deben
ser atendidas; personas que deben ser lideradas, motivadas y dirigidas para que
desarrollen su pleno desarrollo. Una sociedad que necesita trascender a mejores
niveles de desempeño.
EL LIDERAZGO SERVIDOR
El
liderazgo es servicio. Jesús se definió
a sí mismo como un servidor. Si has
elegidos ser un líder, tienes que revisar tu motivación: ¿Lo haces porque te
gusta mandar? ¿Disfrutas saliéndote con la tuya? ¿Quieres tener dominio sobre
la gente? Jesús dijo: la gente busca
todo esto, pero ustedes serán servidores; porque el que sirve, es el mayor del
grupo.
JESÚS DIO EJEMPLO EN EL LIDERAZGO
Jesús
nos dio ejemplo. Siendo el Rey, fue
quien se puso una toalla a la cintura, tomo una envase, un tobo de agua y
comenzó a lavar los pies de sus discípulos.
Esto fue un acto profético del servicio.
Jesús quiso convencer a sus discípulos como se hacen las cosas en el
Reino de Dios. Las cuales, son
diferentes al Reino de las Tinieblas. En
el Reino de las Tinieblas la meta es: “Señorear”, ser servido, comodidad,
incompetencia, mandar. Un líder es pues
una persona sana que ama al grupo al cual sirve y tiene la motivación correcta.
UN BUEN DESEO
Un
discípulo de Cristo, llamado Saulo de Tarso (Pablo), opinó que todo el que
tiene el anhelo en su corazón de “presidir” a una comunidad tiene un buen deseo. Este apóstol de Jesucristo, conoció la esfera
de gobierno. Supo estar dentro del círculo
de poder de una nación. Pero dejó todo para servirle a otro Rey. Al que se le
apareció en el camino a Damasco. Este
Rey llamado Cristo, el Resucitado, lo primero que hizo fue ordenarle: “entra en
la ciudad para recibir instrucción de qué hacer”. Porque la primera lección del Liderazgo
Servidor en el Reino de Cristo es: “aprende a obedecer en todo a tu Rey”.
Este
apóstol Pablo pago el precio del liderazgo. Él sabía lo que cuesta ser un líder
en el Reino de Jesús, ser dirigido por Cristo, obedecer a todas sus
órdenes. Por ello él dijo: “Si alguien
aspira al cargo de presidir la comunidad, a un buen trabajo aspira (1 Ti. 3:1
DHHD). La versión KADOSH, lo traduce
como: “He aquí una palabra en la cual puedes confiar: cualquiera que aspire a
ser dirigente en una Asamblea, está buscando trabajo que vale la pena. Y La
Traducción a Lenguaje Actual dice: “Si alguien desea dirigir una iglesia, realmente
desea un buen trabajo.”
Por lo tanto, es positivo tener la aspiración de convertirse en un líder. Entonces, no debe haber una falsa modestia. Para ser líder, primero tienes que anhelarlo, quererlo, decidirlo.
BAJADA DEL CIELO
Realmente
el verdadero liderazgo viene primero del cielo. Dios te elige para una misión, ha
establecido planes para tu vida, y en su tiempo te los comunica para que tú
respondas obedeciendo.
La
autoridad viene del cielo, del Padre: “Entonces le dijo Pilato: — ¿A mí no me
hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y tengo autoridad para
crucificarte? Respondió Jesús: —No tendrías ninguna autoridad contra mí, si no
te fuera dada de arriba. …” Jua 19:10-11 (RVA, 89). Jesús está afirmando que la autoridad que
tiene un impío viene de Dios. Si Dios no
hubiese autorizado el poder asignado a Pilato, no podría haber llegado a este
rango, autoridad o poder para mandar.
Aun
la autoridad de Jesús viene delegada por el Padre, quien entregó en manos del
Hijo todo: “Pues las Escrituras dicen: «Dios ha puesto todas las cosas bajo su
autoridad». (Claro que, cuando dice «todas las cosas están bajo su autoridad»,
no incluye a Dios mismo, quien le dio a Cristo su autoridad). Entonces, cuando todas las cosas estén bajo
su autoridad, el Hijo se pondrá a sí mismo bajo la autoridad de Dios, para que
Dios, quien le dio a su Hijo la autoridad sobre todas las cosas, sea
completamente supremo sobre todas las cosas en todas partes.” 1Co 15:27-28
(NTV).
Ahora,
no todos los líderes que están en autoridad, lo están porque el Señor los puso
allí. “Establecen reyes que yo no
apruebo, y escogen autoridades que no conozco…”
Ose. 8:4 (NVI). Dios puso a Moisés
en autoridad y 4 líderes de la tribu de Rubén, junto a 250 líderes de Israel se
levantaron para deponer al líder puesto por Dios, y tomar el poder de la Nación
recién liberada. “Se negaron a
obedecerte y no se acordaron de los milagros que habías hecho a favor de ellos.
En cambio, se pusieron tercos y nombraron a un líder para que los llevara de
regreso a su esclavitud en Egipto;…” Neh 9:17 (NTV).
Sin
embargo, Dios respaldó sobrenaturalmente a Moisés y destruyó a los
rebeldes. Pero el Pueblo se les rebeló y
Dios en persona comenzó a matar a la nación, y sólo la intervención en oración de
su líder detuvo la matanza.
NO TE LLAMARON A SER LÍDER
Es
claro que no todos han sido llamados por Dios a ser líderes. Hay quienes se han
impuesto en la iglesia, secuestran el liderazgo, y lo ven como un medio de
dominación y control, más que de servicio.
“…pero Diótrefes no acepta mi autoridad, pues le gusta mandar.” (3 Jn.
1:9 TLA). Cuando una persona quiere ser
un líder para mandar, destruye al grupo; y daña las relaciones con las
personas.
Este
hombre, no tenía el sentido de hermandad para ayudar a los líderes itinerantes
que viajaban de ciudad en ciudad enseñando la Palabra de Dios. A las personas que contradecían sus órdenes
los castigaba, inclusive expulsándolos de la iglesia. “…si alguien quiere
recibirlos en su casa, se lo prohíbe y lo echa de la iglesia.” (3 Jn. 1:10
TLA). Tenía un espíritu de dominación y
control. Según “El Anciano”, el que hace
lo bueno es parte de la familia de Dios y le recomienda a otro líder
(Demetrio), quien si es un Líder Servidor.
EL GENUINO LLAMADO
El
siguiente paso, en el proceso de convertirte en Líder Servidor, es responder al
llamado. Dios te hace un llamamiento, (klesis),
esta palabra significa vocación. Dios te
hace una invitación celestial para ser participantes de una misión. El no “siente pesar” en darte gratuitamente
los dones y el llamamiento (Rom. 11:29).
Dios no se retracta, cuando te hace un llamado, porque él no es hombre
para ser una persona dubitativa, insegura.
Dios sabe claramente qué vas a lograr. Él tiene diseños para ti, planes
buenos, un propósito eterno. Dios está
mirando lo que está construyendo y te hace una invitación, porque él está
viendo en quien te vas a convertir.
KALEO: INVITACIÓN
Otra
palabra que se utiliza es kaleo, la cual significa invitación, haber sido
escogido para desarrollar una profesión, una vocación celestial. Un instrumento (medio) seleccionado para alcanzar
un propósito (fin). Somos los medios
escogidos por Dios para hacer su obra en la tierra. Este verbo denota una exigencia y un mandato
divino que debe ser obedecido. Contiene
promesas que serán activadas cuando el invitado responda obediente al
ofrecimiento.
Es
cierto que el llamamiento o llamado implica preferencia, privilegio, pero
también designa un llamamiento a servir a Dios en un ministerio. Significa
responder adecuadamente a la autoridad que te ha ordenado o dado instrucciones
que debes seguir. Tienes una misión a desarrollar. Es elección, pero también fidelidad en el
trabajo. Es acción en la obra de Dios. Es perseverancia hasta la muerte.
El
llamamiento no es simplemente estar trabajando en la obra. Cuando Jesús dijo: “muchos son los llamados,
pero pocos los escogidos” (Mat. 22:14), se dirigía a los dirigentes
espirituales de la nación de Israel de ese entonces. Y sus palabras son la conclusión de una
historia contada por Jesús sobre el Reino de Dios y su semejanza a un Rey (el
que tiene la autoridad), el cual extiende una invitación (llamado) a la boda de
su hijo, pero muchos siervos no quisieron venir.
NO ES IRRESISTIBLE
El
llamamiento de Dios no es irresistible, el Señor nos creó con voluntad y
capacidad de decidir, que nos responsabiliza moralmente por nuestras acciones. Bien dijo el profeta Isaías y citado por el
apóstol Pablo: ¿Quién ha creído a nuestro mensaje? (Rom. 10: 6). Claramente Pablo dice que no todos
“obedecieron” al evangelio. Esta afirmación
coincide con la historia que Jesús viene contando sobre la invitación a la boda
de su hijo, en la cual los invitados se resistieron a obedecer y cada uno se
fue a hacer otra cosa. Rechazaron la
invitación del Rey.
EL DESPRECIO AL LLAMADO
Entonces,
ante el desprecio de unos, el Rey los “desechó”, y llamó a otros para que
fueran participante de su celebración.
Pero todos los que son invitados deben ser transformados, ya que en la
boda había alguien que no tenía la vestidura adecuada para estar en esa
fiesta. Las vestiduras representa la
santidad. Cada uno de los llamados
debemos despojarnos de la vieja vida de este mundo y vestirnos de la nueva
vida, mediante la trasformación del Espíritu Santo.
QUÉ SIGNIFICA LLAMADO, PERO NO ESCOGIDO
Debemos
aspirar a estar entre los llamados y los escogidos. Hay que cumplir con ambas exigencia y sólo
los que obedecen al Señor en todo estaremos en este grupo (Apo. 17:14). “Aquellos a los que Dios aceptó”. Por lo tanto, hay que responder al llamado
con un corazón sincero, dispuesto a obedecer al evangelio de Jesús, a seguir sus
instrucciones y no hacer lo que a nosotros nos parece.
Saulo
respondió al llamado y fue convertido en Pablo, el gigante de las misiones
transculturales del mundo. El fundador de la mayoría de las iglesias no judías,
o por lo menos, el líder de los “colaboradores” que fundaron dichas
iglesias. Pedro respondió al llamado y
fue transformado de un empresario pesquero, rutinario, sin propósito en la
vida, al fundador de la primera iglesia judía, y el líder de las iglesias judías
de la región de Palestina. Tuvo el honor
de aperturar las puertas de los cielos en la tierra. Paso de ser un desconocido a un hombre
público, que sirvió a Cristo. Pedro al
responder al llamado hizo historia, fue usado por Dios y dejó un legado en el
Reino de Cristo.
Cada
hombre que es llamado al ministerio es capacitado sobrenaturalmente por el
Espíritu Santo con dones, dados por él para desarrollar su misión y le asigna
un grupo de personas que le acompañarán a desarrollar esos “planes de Dios.
Para
ser un “buen” líder se necesita que seas una persona sana, que conozcas tu
potencial. Muchas potencialidades yacen
dormidas en tu ser que no has aprendido a desarrollar. Tú tienes un destino profético y Dios te dotó
con dones naturales al nacer y ahora, al conocer a Cristo, el Espíritu Santo te
ha dotado con dones sobrenaturales. Sin
embargo, también puedes anhelar otros dones espirituales, y pedirlo al Señor. Él decidirá si te los imparte (1 Co. 12:11,31;
14:1). El trabajo celestial no se puede
hacer con las armas naturales, humanas.
El Trabajo en el Reino de Dios requiere que los líderes trabajan con las
armas espirituales, bajadas del cielo.
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