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SER LÍDER : UN BUEN DESEO
¿Cuáles
son tus aspiraciones? ¿Has anhelado llegar a ser un líder? En la comunidad, en
la iglesia, en la empresa, en la ciudad, en el país. Hay necesidades que deben
ser atendidas; personas que deben ser lideradas, motivadas y dirigidas para que
desarrollen su pleno desarrollo. Una sociedad que necesita trascender a mejores
niveles de desempeño.
EL LIDERAZGO SERVIDOR
El
liderazgo es servicio. Jesús se definió
a sí mismo como un servidor. Si has
elegidos ser un líder, tienes que revisar tu motivación: ¿Lo haces porque te
gusta mandar? ¿Disfrutas saliéndote con la tuya? ¿Quieres tener dominio sobre
la gente? Jesús dijo: la gente busca
todo esto, pero ustedes serán servidores; porque el que sirve, es el mayor del
grupo.
JESÚS DIO EJEMPLO EN EL LIDERAZGO
Jesús
nos dio ejemplo. Siendo el Rey, fue
quien se puso una toalla a la cintura, tomo una envase, un tobo de agua y
comenzó a lavar los pies de sus discípulos.
Esto fue un acto profético del servicio.
Jesús quiso convencer a sus discípulos como se hacen las cosas en el
Reino de Dios. Las cuales, son
diferentes al Reino de las Tinieblas. En
el Reino de las Tinieblas la meta es: “Señorear”, ser servido, comodidad,
incompetencia, mandar. Un líder es pues
una persona sana que ama al grupo al cual sirve y tiene la motivación correcta.
UN BUEN DESEO
Un
discípulo de Cristo, llamado Saulo de Tarso (Pablo), opinó que todo el que
tiene el anhelo en su corazón de “presidir” a una comunidad tiene un buen deseo. Este apóstol de Jesucristo, conoció la esfera
de gobierno. Supo estar dentro del círculo
de poder de una nación. Pero dejó todo para servirle a otro Rey. Al que se le
apareció en el camino a Damasco. Este
Rey llamado Cristo, el Resucitado, lo primero que hizo fue ordenarle: “entra en
la ciudad para recibir instrucción de qué hacer”. Porque la primera lección del Liderazgo
Servidor en el Reino de Cristo es: “aprende a obedecer en todo a tu Rey”.
Este
apóstol Pablo pago el precio del liderazgo. Él sabía lo que cuesta ser un líder
en el Reino de Jesús, ser dirigido por Cristo, obedecer a todas sus
órdenes. Por ello él dijo: “Si alguien
aspira al cargo de presidir la comunidad, a un buen trabajo aspira (1 Ti. 3:1
DHHD). La versión KADOSH, lo traduce
como: “He aquí una palabra en la cual puedes confiar: cualquiera que aspire a
ser dirigente en una Asamblea, está buscando trabajo que vale la pena. Y La
Traducción a Lenguaje Actual dice: “Si alguien desea dirigir una iglesia, realmente
desea un buen trabajo.”
Por lo tanto, es positivo tener la aspiración de convertirse en un líder. Entonces, no debe haber una falsa modestia. Para ser líder, primero tienes que anhelarlo, quererlo, decidirlo.
BAJADA DEL CIELO
Realmente
el verdadero liderazgo viene primero del cielo. Dios te elige para una misión, ha
establecido planes para tu vida, y en su tiempo te los comunica para que tú
respondas obedeciendo.
La
autoridad viene del cielo, del Padre: “Entonces le dijo Pilato: — ¿A mí no me
hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y tengo autoridad para
crucificarte? Respondió Jesús: —No tendrías ninguna autoridad contra mí, si no
te fuera dada de arriba. …” Jua 19:10-11 (RVA, 89). Jesús está afirmando que la autoridad que
tiene un impío viene de Dios. Si Dios no
hubiese autorizado el poder asignado a Pilato, no podría haber llegado a este
rango, autoridad o poder para mandar.
Aun
la autoridad de Jesús viene delegada por el Padre, quien entregó en manos del
Hijo todo: “Pues las Escrituras dicen: «Dios ha puesto todas las cosas bajo su
autoridad». (Claro que, cuando dice «todas las cosas están bajo su autoridad»,
no incluye a Dios mismo, quien le dio a Cristo su autoridad). Entonces, cuando todas las cosas estén bajo
su autoridad, el Hijo se pondrá a sí mismo bajo la autoridad de Dios, para que
Dios, quien le dio a su Hijo la autoridad sobre todas las cosas, sea
completamente supremo sobre todas las cosas en todas partes.” 1Co 15:27-28
(NTV).
Ahora,
no todos los líderes que están en autoridad, lo están porque el Señor los puso
allí. “Establecen reyes que yo no
apruebo, y escogen autoridades que no conozco…”
Ose. 8:4 (NVI). Dios puso a Moisés
en autoridad y 4 líderes de la tribu de Rubén, junto a 250 líderes de Israel se
levantaron para deponer al líder puesto por Dios, y tomar el poder de la Nación
recién liberada. “Se negaron a
obedecerte y no se acordaron de los milagros que habías hecho a favor de ellos.
En cambio, se pusieron tercos y nombraron a un líder para que los llevara de
regreso a su esclavitud en Egipto;…” Neh 9:17 (NTV).
Sin
embargo, Dios respaldó sobrenaturalmente a Moisés y destruyó a los
rebeldes. Pero el Pueblo se les rebeló y
Dios en persona comenzó a matar a la nación, y sólo la intervención en oración de
su líder detuvo la matanza.
NO TE LLAMARON A SER LÍDER
Es
claro que no todos han sido llamados por Dios a ser líderes. Hay quienes se han
impuesto en la iglesia, secuestran el liderazgo, y lo ven como un medio de
dominación y control, más que de servicio.
“…pero Diótrefes no acepta mi autoridad, pues le gusta mandar.” (3 Jn.
1:9 TLA). Cuando una persona quiere ser
un líder para mandar, destruye al grupo; y daña las relaciones con las
personas.
Este
hombre, no tenía el sentido de hermandad para ayudar a los líderes itinerantes
que viajaban de ciudad en ciudad enseñando la Palabra de Dios. A las personas que contradecían sus órdenes
los castigaba, inclusive expulsándolos de la iglesia. “…si alguien quiere
recibirlos en su casa, se lo prohíbe y lo echa de la iglesia.” (3 Jn. 1:10
TLA). Tenía un espíritu de dominación y
control. Según “El Anciano”, el que hace
lo bueno es parte de la familia de Dios y le recomienda a otro líder
(Demetrio), quien si es un Líder Servidor.
EL GENUINO LLAMADO
El
siguiente paso, en el proceso de convertirte en Líder Servidor, es responder al
llamado. Dios te hace un llamamiento, (klesis),
esta palabra significa vocación. Dios te
hace una invitación celestial para ser participantes de una misión. El no “siente pesar” en darte gratuitamente
los dones y el llamamiento (Rom. 11:29).
Dios no se retracta, cuando te hace un llamado, porque él no es hombre
para ser una persona dubitativa, insegura.
Dios sabe claramente qué vas a lograr. Él tiene diseños para ti, planes
buenos, un propósito eterno. Dios está
mirando lo que está construyendo y te hace una invitación, porque él está
viendo en quien te vas a convertir.
KALEO: INVITACIÓN
Otra
palabra que se utiliza es kaleo, la cual significa invitación, haber sido
escogido para desarrollar una profesión, una vocación celestial. Un instrumento (medio) seleccionado para alcanzar
un propósito (fin). Somos los medios
escogidos por Dios para hacer su obra en la tierra. Este verbo denota una exigencia y un mandato
divino que debe ser obedecido. Contiene
promesas que serán activadas cuando el invitado responda obediente al
ofrecimiento.
Es
cierto que el llamamiento o llamado implica preferencia, privilegio, pero
también designa un llamamiento a servir a Dios en un ministerio. Significa
responder adecuadamente a la autoridad que te ha ordenado o dado instrucciones
que debes seguir. Tienes una misión a desarrollar. Es elección, pero también fidelidad en el
trabajo. Es acción en la obra de Dios. Es perseverancia hasta la muerte.
El
llamamiento no es simplemente estar trabajando en la obra. Cuando Jesús dijo: “muchos son los llamados,
pero pocos los escogidos” (Mat. 22:14), se dirigía a los dirigentes
espirituales de la nación de Israel de ese entonces. Y sus palabras son la conclusión de una
historia contada por Jesús sobre el Reino de Dios y su semejanza a un Rey (el
que tiene la autoridad), el cual extiende una invitación (llamado) a la boda de
su hijo, pero muchos siervos no quisieron venir.
NO ES IRRESISTIBLE
El
llamamiento de Dios no es irresistible, el Señor nos creó con voluntad y
capacidad de decidir, que nos responsabiliza moralmente por nuestras acciones. Bien dijo el profeta Isaías y citado por el
apóstol Pablo: ¿Quién ha creído a nuestro mensaje? (Rom. 10: 6). Claramente Pablo dice que no todos
“obedecieron” al evangelio. Esta afirmación
coincide con la historia que Jesús viene contando sobre la invitación a la boda
de su hijo, en la cual los invitados se resistieron a obedecer y cada uno se
fue a hacer otra cosa. Rechazaron la
invitación del Rey.
EL DESPRECIO AL LLAMADO
Entonces,
ante el desprecio de unos, el Rey los “desechó”, y llamó a otros para que
fueran participante de su celebración.
Pero todos los que son invitados deben ser transformados, ya que en la
boda había alguien que no tenía la vestidura adecuada para estar en esa
fiesta. Las vestiduras representa la
santidad. Cada uno de los llamados
debemos despojarnos de la vieja vida de este mundo y vestirnos de la nueva
vida, mediante la trasformación del Espíritu Santo.
QUÉ SIGNIFICA LLAMADO, PERO NO ESCOGIDO
Debemos
aspirar a estar entre los llamados y los escogidos. Hay que cumplir con ambas exigencia y sólo
los que obedecen al Señor en todo estaremos en este grupo (Apo. 17:14). “Aquellos a los que Dios aceptó”. Por lo tanto, hay que responder al llamado
con un corazón sincero, dispuesto a obedecer al evangelio de Jesús, a seguir sus
instrucciones y no hacer lo que a nosotros nos parece.
Saulo
respondió al llamado y fue convertido en Pablo, el gigante de las misiones
transculturales del mundo. El fundador de la mayoría de las iglesias no judías,
o por lo menos, el líder de los “colaboradores” que fundaron dichas
iglesias. Pedro respondió al llamado y
fue transformado de un empresario pesquero, rutinario, sin propósito en la
vida, al fundador de la primera iglesia judía, y el líder de las iglesias judías
de la región de Palestina. Tuvo el honor
de aperturar las puertas de los cielos en la tierra. Paso de ser un desconocido a un hombre
público, que sirvió a Cristo. Pedro al
responder al llamado hizo historia, fue usado por Dios y dejó un legado en el
Reino de Cristo.
Cada
hombre que es llamado al ministerio es capacitado sobrenaturalmente por el
Espíritu Santo con dones, dados por él para desarrollar su misión y le asigna
un grupo de personas que le acompañarán a desarrollar esos “planes de Dios.
Para
ser un “buen” líder se necesita que seas una persona sana, que conozcas tu
potencial. Muchas potencialidades yacen
dormidas en tu ser que no has aprendido a desarrollar. Tú tienes un destino profético y Dios te dotó
con dones naturales al nacer y ahora, al conocer a Cristo, el Espíritu Santo te
ha dotado con dones sobrenaturales. Sin
embargo, también puedes anhelar otros dones espirituales, y pedirlo al Señor. Él decidirá si te los imparte (1 Co. 12:11,31;
14:1). El trabajo celestial no se puede
hacer con las armas naturales, humanas.
El Trabajo en el Reino de Dios requiere que los líderes trabajan con las
armas espirituales, bajadas del cielo.
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